Dice una leyenda,
que ellas
suspiraban
cuando llegaban sus amores.-
Otra leyenda
decía
que los prisioneros
suspiraban,
antes de entrar
a sus celdas
A la vuelta de la esquina
sonidos
de bandoneón,
susurros
de duendes,
milongas traviesas
bailadas por el guapo
compadrón.-
